“Hay que estar tranquilos, jubilarse a los 67 es bueno y responsable”. Esto no es un titular, es lo que asevera el gobierno español del Partido Socialista.
Pero lo cierto es que muy tranquilos no nos ha dejado, porque aún recordamos las palabras del Ministro de Trabajo Corbacho, cuando al inicio de esta mal llamada “crisis”, del supuesto crack bancario, también nos pidieron tranquilidad porque “la crisis no la iban a pagar los trabajadores”.
Y ya tenemos más de cuatro millones de parados reconocidos, una merma de los salarios sin precedentes, un aumento de la jornada laboral -de quienes laboran- vergonzosa, un número más que significativo de ERES, el deterioro y privatización del sistema sanitario público, aumento del IRPF y del IVA, multiplicación vertiginosa del número de desahucios, hipotecas multimillonarias a 40 años, eliminación de los famosos 400 euros, la perspectiva de no creación de empleo en unos cuantos años, y por si todo esto fuera poco al Gobierno se le enciende la luz de la “responsabilidad” y nos dice que tenemos que jubilarnos a los 67 y aumentar el número de años para el cálculo de nuestras pensiones.
¿Y que haremos con los que con 20, 30, 40 o 50 años están parados y sin perspectiva de encontrar empleo? ¿Estos cuando se jubilarán? ¿o acaso ya lo están?.
¿No querrá trasmitirnos el Gobierno, eso sí, en lenguaje cifrado, que en realidad es que no vamos a cobrar pensión de jubilación? Solves, el anterior ministro de Economía, antes de despedirse ya anunció que las pensiones estaban “garantizadas” hasta el 2029, la ministra Salgado lo reafirma.
Esta bochornosa propuesta no solo no garantiza la resolución del problema de la Seguridad Social, sino que nos aleja de la convergencia con Europa: si fuéramos franceses nos jubilaríamos a los 60, o si fuéramos mujeres italianas, y la media europea se sitúa por debajo de los 65 años.
No es lícito, ni honesto, ni mucho menos socialista colaborar y profundizar en la explotación de los trabajadores, cargas sobre sus lomos y los de su familias el robo y el expolio de bancos, farmacéuticas, multinacionales, y demás exponentes del capitalismo.
No es ni tan siquiera progresista abrir la herida de las desigualdades: permitir blindajes económicos multimillonarios, poner en evidencia que hay quién con 8 años de cotización tendrá garantizada su vejez, al mismo tiempo que a millones de hombres y mujeres que ponen en marcha cada día este país, se les condena a morir en el tajo.
Esta propuesta salvaje acentúa también el descrédito en la política y en sus representantes, y este es un daño profundo en los cimientos de una sociedad que se dice democrática y un hachazo a la herramienta que permite una vida organizada.
¿Tendremos nuevamente que dar las gracias al PSOE por dejarnos en manos del PP, o cabe un llamamiento a la reflexión y a la movilización, a la propuesta activa de cambio, al pensamiento que construya una salida a tanta injusticia, a la huelga general...?
PCE S.S.REYES
Sanse a 1 de Febrero de 2010
lunes 1 de febrero de 2010
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